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Los encontramos en la feria de ideAs+, y tal como lo comentamos en nuestro previo artículo Arte en Positivo, se convirtieron en uno de nuestros "tesoros del reciclaje" hallados en este evento. Estas libretas son la creación de un par de jóvenes de alta conciencia ecológica y expertos en la conversión del papel. Diseño y reciclaje se combinan para dar lugar a las hermosas libretas “Tranqui Panqui”. Realizadas casi en su totalidad con materiales reciclados, buscan colaborar con la reducción del impacto ambiental y transmitir la importancia de tomar conciencia sobre el tema. 

Las libretas Tranqui Panqui forman parte de “Holi”, un emprendimiento mayor que desde el 2014 genera diversos proyectos dentro de la misma filosofía. Nadia y Alejandro, sus creadores, nos contaron de qué se trata esta iniciativa. Nadia está a punto de culminar estudios para ser diseñadora industrial y Alejandro es ilustrador, combinación que en conjunto con su visión sustentable de la producción artesanal, les permitió dar vida a Tranqui Panqui Libretas.

El proyecto arranco porque queríamos colaborar. Desde un principio la idea era que fuera con el menor impacto posible. Tenemos la idea de que ya se hace mucho daño y desde el reciclaje hay muchas cosas que se pueden hacer para no generar tanto impacto. Es como creer en que estamos haciendo algo bueno.

Comenzaron buscando técnicas de impresión que fueran más amigables con el ambiente ya que, como nos comentan, la impresión láser gasta mucha energía por el calor que necesita y contamina con el uso de tonners. Fue así que descubrieron la risografía, técnica que utilizan hoy en día para sus producciones.

La risografía, técnica que emplean para las tapas de sus libretas, es como una mezcla entre el offset y la serigrafía. En ella se usa una tinta a base de soja y la impresión es en frío, lo que permite ahorrar en gasto energético. Esta técnica funciona con una matriz por tinta. Se imprime tinta por tinta mediante una máquina de tipo offset, una tras otra dependiendo de los colores que se utilicen en la ilustración. En cuanto al interior, nos encontramos con algunas libretas de papel reciclado y otras de papel reutilizado que consiguen de sobras de cortes. Siempre buscando utilizar la menor cantidad posible de material no reciclado que, en este momento, se reduce únicamente a los rulos y los ganchitos de algunos de sus productos. Poder hacerlo es una ventaja propia de la producción artesanal que, a menor escala, permite realizar diseños más amigables con el ambiente. 

Durante la carrera siempre me llamo la atención el diseño sustentable. Pero al ver cómo funciona la producción industrial te das cuenta que para emprendimientos grandes es bastante difícil. Los emprendimientos chicos te permiten un poco más de independencia y poder elegir justamente eso, de dónde sacas la materia prima, cómo son tus procesos.

Ambos creadores sienten el proyecto como parte de un interés personal que los ha acompañado desde mucho antes. Esta filosofía la aplican en su vida cotidiana donde se preocupan en utilizar la menor cantidad posible de productos contaminantes y reutilizar lo que esté a su alcance.

Nadia nos cuenta que desde pequeña ya trataba de implementar acciones que pudieran contribuir con una mejora ambiental.  Por eso le entusiasma ver cómo las nuevas generaciones se muestran interesadas en la temática. “Nos parece que con el impacto q estamos generando sin pensar en las consecuencias el futuro que nos espera ya sabemos cuál es, ya está a la vista. Entonces no vemos que haya otra forma de hacer las cosas que no sea así”.

En este sentido el emprendimiento se piensa también como una forma de inculcar en otros ámbitos estos conceptos, que salgan un poco de la escuela. Esto se ve reflejado en algunos de sus diseños que son, en cierta medida, infantiles. Apuntan a un público menor e intentan transmitir por ejemplo, la idea del plantar como una cuestión mágica, la importancia de la naturaleza, etc. Siempre buscando incentivar la toma de  conciencia. Hoy en día lo vemos en sus diseños donde la naturaleza y fauna autóctona también forman parte como manera de apropiarse y reforzar la identidad. 

Si bien notan que el público suele acercarse más por el diseño que por el reciclado, creen que combinar ambas cosas es una manera de llegar a la gente y transmitir su mensaje.Tanto sus carteles que dicen que trabajan con materiales reciclados como sus trabajos en los que aparece el símbolo de reciclaje, o el hecho de que utilicen únicamente bolsas de papel para envolver sus productos, nos muestran que hay una idea atrás. Reutilizar los desechos. Poder sentir y transmitir que hay otro modo de manejar las cosas. Que la consciencia sobre el tema ambiental no está en un segundo plano, sino que forma parte fundamental de sus proyectos.

Actualmente continúan realizando las libretas Tranqui Panqui mientras experimentan con otros materiales. Recientemente han experimentado con el armado de objetos a partir de residuos, como es el caso de una bicicleta que Nadia armó con partes donadas, como manera de reutilizar lo que hubiera quedado abandonado en talleres o basureros en un taller comunitario que se llama Liberá tu bicicleta. Su próximo proyecto consiste en billeteras de papel mineral. Un material a base de pet reciclado y minerales que es impermeable y fotodegradable.

Podemos encontrarlos los domingos en la feria de Tristan Narvaja, frente a Facultad de Psicología o a través de su Facebook Holi diseño local.
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