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El título no es una ironía, es algo que acabamos de aprender, queremos que conozcan a Maxi Paz, un "santafecino nacionalizado cordobés", que nos introdujo en  conceptos nuevos: la flexibilidad y el carácter reciclable del hierro. En su casa hay un cuartito donde se ponen todos los sobrantes de las piezas que hace  e inclusive algunas que se encuentra:  

" Todo se puede reciclar , esa mesa con el banco, los maceteros , el soporte de la parra , todo esta hecho de pedazos de hierro unido , ¿ves ?"  Dice mientras nos muestra  una union que no logramos ver .

Pero mejor les contamos toda su relación con el hierro,  su historia  va mostrando en matices cómo,   fundiendo pasiones y rebeldías, el resultado pueden ser piezas utilitarias u obras de arte, pero si el objetivo estaba claro, se llega a resultados insospechables.  

Desde chico

Con  acento cordobés adoptado, una estructura corpórea que hace honor a su nombre, un pasado “medio rebelde” y una sensibilidad  inusual, Maxi nos contó que descubrió el hierro a los 10 años de edad :  

“En la escuela nos daban talleres de manualidades,  herrería y carpintería, como a mí me gustó el hierro, pedí herrería desde 5to, repetí ese grado junto con la herrería, en 6to la vi porque era lo que tocaba y en 7mo ya no quería cambiar a carpintería, así que volví a herrería y mientras los chicos estaban cortando y aprendiendo lo básico, yo estaba armando , el profesor estaba contento conmigo.”  

Comprendimos que estábamos frente a una persona que a los 13 años de edad tenía 4 años de experiencia en herrería, esto explicaba prácticamente todo lo que había llamado nuestra atención en su trabajo. 

Pero no solo le gustaba la herrería, también la electricidad, y para cuando inici'o el secundario ya estaba bastante claro que no le gustaba estudiar, y ahora que se habían acabado los talleres técnicos, le gustaba menos, así que, por un lado convenció a su padre de que lo dejara trabajar medio turno en una fábrica  y a la par se inventó un dispositivo para cortar la luz, de tal manera que tuvieran que suspender las clases..Y así se produjo su primera renuncia, con tan solo 15 años dejó los estudios formales.  

Experiencia y retos

Un par de años más tarde se vuelve a encontrar con la herrería cuando entra  a trabajar en una fábrica metalúrgica, donde se hacían mesas,  sillas y cosas por el estilo. Allí estuvo de manera alterna por varios años, aclarando que el alterno venia dado por vicisitudes  económicas de sus patronos, que no siempre tenían trabajo para darle.

En su siguiente encuentro creció en nivel de experiencia, era una fábrica de Puentes para Barcos, a la que renunció un par de años después, en otro ataque de aparente rebeldía, que no era más que una búsqueda de justicia en los tratos.

Llega a Córdoba persiguiendo el amor de la que es hoy su compañera, y en  los primeros años cambia con frecuencia de una metalúrgica a otra   “En las fabricas hay un tipo para cada cosa, uno para soldar, otro para armar y así, yo a esas alturas manejaba todo tipo de maquinas industriales, por eso cuando veían mi currículo, me llamaban enseguida, pero después me querían tener  como si fuera uno de los que sabían poco, por eso me iba.”  Y de inmediato aclara “eso sí, nunca me echaron, siempre renunciaba yo”.

Otro dato importante de  esa época es que, como buen rebelde, a Maxi lo mueven los retos, él le decia a su jefe  “Deme problemas para crearle soluciones"  y una fábrica de piezas en serie tiene implícita la monotonía del trabajo rutinario. Y así fue como empezó a imaginarse su propio taller, para poder crear soluciones a nuevas situaciones.
Hasta ese momento, cada vez que se le presentaba una oportunidad,  con las 2 herramientas que tenía, hacia el trabajo que podía, de a poco iba sumando, a veces le daba solo para un destornillador o una mecha, pero todo contaba.

El valor de la oportunidad

Un día se le acerco un vecino que trabajaba en un banco, pero de hobbie había construido un taller bastante completo y lamentablemente ya no lo iba a usar porque tenía una enfermedad terminal. Le propuso que le hiciera puertas y portones, con sus herramientas y de pago, se las quedaba.
Desde el primer momento supo que era su oportunidad de oro, el valor económico de estas herramientas era mucho más alto que el de su mano de obra para estas piezas, el valor de la oportunidad, inmedible.
Aunque todo apunta a eso , a nosotros nos gusta  imaginarnos que esto no fue una casualidad y que el vecino lo veía como su oportunidad de que, ante su inminente partida, sus herramientas estuvieran en manos de quien las valoraría realmente. 
Ese mes  y medio se hizo larguísimo, el tenía un trabajo formal con horario, debía hacer esto  en los ratos libres, que, poco a poco, fueron todos: su familia y amigos lo iban a ver a la casa del vecino, descansaba lo mínimo necesario, no veía la hora de tener sus herramientas. Cuando llegó  el gran día, no tenía plata para pagar un transporte y se las fue trayendo con una carretilla prestada,  ordenándolas en el entonces improvisado taller,.  Estas herramientas todavía están ahí, igual que las primeras que compró, inclusive algunas que no usa porque perdieron vigencia.

Obras queridas y proyectos

A partir allí, los retos llegan solos, y comienzan esas piezas queridas que implican pensar, calcular, resolver…

Alguna vez  un fisioterapeuta, tenía una paciente que no podía mover el cuerpo de la cintura para abajo y necesitaban un aparato que les permitiera sostenerla en pie, pero que fuera lo suficientemente flexible como para darla vuelta y hacerle la terapia. Maxi se invento un aparato-camilla que fue un éxito en resultado y una satisfacción personal.

Nos cuenta de un horno de hierro que hizo por encargo ,  y por pasion : 

 “Un horno de hierro implica pensar , cómo hacer para que la comida que este adentro no tenga contacto con el olor a humo, solo calor, y que el calor circule, que va a pasar con el humo, pas'e mas tiempo pensando que haciendolo ”

“La idea es dejar esta herrería comercial, volver más bien a la artística artesanal, el tema de forjado a fuego me interesa muchísimo,  quiero tener un local para vender cosas que hago, no a pedido sino por gusto, artesanales, hechas más a mano que por maquinas”.

Lo más interesante de este proyecto de Maxi, es que las herramientas que requiere, no existen, es decir, ya no hay en el mercado una  Fragua, hoy en día se dobla con sopletes de gas y oxigeno, pero lo que él quiere es volver al origen  y para eso se tendrá, inclusive que inventar las máquinas.

“Hoy en día las hago más por gusto que por dinero, llevan muchísimo tiempo (…). La clase media trabajadora, que son mis clientes,  ahorra mucho para tener sus portones, sus rejas y su cosas, y cuando las piden las quieren enseguida, es lógico, además me confían el dinero de los materiales, entonces no puedo cobrarles todo lo que me llevaría una reja artesanal, por eso quiero mi negocio, para que la gente pueda comprar lo que hice por placer ”.

Después de esta historia, creemos que Maxi va a lograr su próximo objetivo y conversar con él representó para Omiplanet un terreno totalmente nuevo, es realmente la primera vez que visualizamos el hierro  como algo flexible y reciclable, esperamos que disfruten la historia y las fotos.


Y si andan por la zona y quieren un trabajo de herrería comercial o artesanal, lo pueden contactar aquí:
Maxy Paz :  https://www.facebook.com/maxi.paz.754?fref=ts
Herreros Paz- Moreta
https://www.facebook.com/profile.php?id=100006802877675&fref=ts
Villa Rivera Indarte, Córdoba Capital , Argentina.

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