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El plástico, elemento común en nuestra sociedad, es un componente básico en la mayoría de los instrumentos de uso diario, pues se caracteriza por su fácil maleabilidad y bajo costo en producción, y es por esto que somos fieles a su uso.
Así como para nosotros es esencial una bolsa para guardar los productos que adquirimos en el supermercado y un pitillo para saborear nuestra bebida predilecta, también debería ser esencial saber que esta sustancia tan útil suele ser de las más perjudiciales para el medio ambiente
En general tenemos muy poco conocimiento sobre la producción, transformación, obtención y tipos de plásticos; por esta razón actualmente existe una necesidad social por concientizar a la población sobre la gravedad del tema y sobre las nuevas soluciones que se han obtenido en búsqueda de plásticos biodegradables y bioplásticos.
La diatriba con el plástico se da gracias a su característica molecular de alto peso que resulta ser sumamente resistente a la inercia química, la oxidación por humedad y oxigenación ambiental no son posibles, así como tampoco el ataque de los microorganismo presentes en la naturaleza, pues el uso masivo de los derivados del petróleo y el gas los hace altamente indiferente ante los mismos.
Sin embargo, se sabe que las radiaciones solares UV son una, quizás la única, forma de degradación natural que hace sentir sus efectos en el plástico a mediano plazo, destruyendo los enlaces poliméricos y tornándolo frágil y quebradizo, en pocas palabras no podemos dejar en manos de la naturaleza una responsabilidad que no le compete.
A raíz de esto, se han desarrollado diferentes alternativas como el bioplástico; plásticos derivados de productos vegetales como el aceite de soja, maíz, fécula de patata, entre otros; y los plásticos biodegradables que se constituyen de almidón, polímero natural inagotable, que le da al material un ciclo de vida corto y cerrado, a la vez que el producto presenta las mismas propiedades físico-químicas que los derivados del petróleo.
Venezuela se adentrado poco a poco en la producción del plástico biodegradable. Una de las compañías pioneras en la apuesta por esta alternativa es Inversiones Marlin Plast, enfocada en la producción de bolsas plásticas.
"Las bolsas plásticas comunes son reciclables en el sentido en que suelen ser reusables; muchas veces las usamos para botar la basura, guardar otro tipo de cosas, etc. Sin embargo llega a ser reciclable realmente cuando se transforma se un producto original luego de darle previo uso y hacerla pasar por diferentes transformaciones químicas", explica Luis Dos Santos, gerente de operaciones de la Marlin Plast.
Actualmente, ésta compañía utiliza el proceso oxo-biodegradable, que comprende el hecho de descomponer un material en etapas múltiples usando aditivos químicos para iniciar la degradación, para reciclar el material.
"De acuerdo a las nuevas tecnologías alcanzadas en materia de destrucción de polímeros, se ha encontrado un aditivo que al agregarlo a las bolsas específicamente, logra que ésta desaparezca en un período no mayor de un año", señala Dos Santos, ya que gracias a este aditivo las estructuras moleculares con que es hecho el material logran desintegrarse y oxidarse.
A pesar de esto aún surgen dudas en torno a la oxo-biodegradación, pues desde su surgimiento en los años ochenta no ha sido comprobado si luego de la degradación estos residuos puedan tener efectos tóxicos para el medio ambiente, por esto es importante tomar conciencia del daño que poco a poco se ha creado, puede que no sea irreversible, pero con esfuerzos como este las grietas podrían ser cerradas.

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